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Pasión de multitudes

Colaboración del Padre Hugo Tagle.

Un mes entero de puro fútbol. Bajo el lema “Somos 26”, el próximo Mundial, organizado por Estados Unidos, México y Canadá, hará historia con cifras para marearse. El torneo pasará de 32 a 48 selecciones, 104 partidos (frente a los 64 de Qatar 2022), 16 sedes y 39 días de duración, diez más que la edición anterior. La FIFA estima que cerca de 6 mil millones de personas, es decir, dos tercios de la humanidad, seguirán el campeonato. Se calcula incluso que, entre televisores, computadores y teléfonos, prácticamente todas las pantallas del planeta se conectarán a al menos uno de los 104 encuentros. Los números se vuelven inabarcables.

La masividad del deporte televisado no es algo nuevo. Hace años hay canales dedicados exclusivamente a los deportes. Hoy se sigue con igual entusiasmo la final del fútbol americano, el “Super Bowl”, desde América Latina (aunque solo se juegue en Estados Unidos), así como las olimpíadas de invierno en países caribeños o los grandes torneos de tenis en África y Asia.

Pero no todo es entusiasmo y aplausos. No faltan quienes advierten el efecto alienante de los deportes de masas, convertidos a veces en simples vías de escape frente a la soledad o en promotores de superficialidad. Sin embargo, no hay marcha atrás. El fútbol en particular, se ha transformado en un fenómeno global que crece de manera desmesurada y toca casi todos los ámbitos de la vida. Los jugadores más famosos, seguidos por millones de hinchas, son verdaderas industrias ambulantes por la enorme cantidad de dinero e influencia que movilizan.

Se le atribuye a san Juan Pablo II pero también al entrenador Jorge Valdano: “De todas las cosas sin importancia, el fútbol es la más importante.” En efecto, de las diversiones, pasatiempos, deportes de multitudes, el fútbol es un juego muy serio e importante.

El Papa Francisco invitó en más de una ocasión a volver a los orígenes del deporte: su dimensión social, amateur y comunitaria. Él consideraba el fútbol “el deporte más bello del mundo”, una escuela de vida, transmisor de valores y promotor de paz. Animaba a los deportistas a no perder “el gusto por el juego”, a dar lo mejor de sí mismos con alegría, cultivando amistades genuinas.

Francisco fue además un apasionado hincha del club argentino San Lorenzo, del cual era socio desde niño.

El Papa León XIV, por su parte, es también un entusiasta deportista. Destacan su afición por el tenis, el béisbol y el fútbol. Es seguidor del club peruano Alianza Lima y del equipo estadounidense Chicago White Sox. En su mensaje a los atletas de las Olimpíadas de Milán 2026 recordó que “nadie gana solo”, destacando la importancia de entrenadores, familias y comunidades en el éxito de cada deportista. Aprovechando estos grandes eventos, ha promovido la “tregua olímpica”. No sería extraño que hiciera una invitación semejante durante este Mundial, pidiendo una pausa en los conflictos bélicos que siguen desangrando al mundo.

El fútbol es una herramienta preciosa de integración social: ha rescatado a niños y jóvenes de la marginalidad y las adicciones, y servido como puente de unidad entre culturas, pueblos y religiones.

San Pablo recurre varias veces a la imagen del atleta para animar a crecer en la fe: “¿No saben que en el estadio todos corren, pero uno solo recibe el premio? ¡Corran de tal manera que lo consigan!” (1 Cor 9,24). El apóstol habla de disciplina y dominio propio, admirando el esfuerzo de quienes se privan de muchas cosas para alcanzar una corona pasajera. Del mismo modo, el cristiano está llamado a vivir con perseverancia y profundidad su camino espiritual. El deporte puede convertirse en una verdadera escuela de sociabilidad, civilidad y desarrollo humano.

Cuando murió Diego Maradona, Pelé escribió en X: “Seguiremos jugando fútbol en el cielo”. Y si allá arriba existe algún deporte, seguro es el fútbol.

El padre Hugo Tagle es un sacerdote católico y miembro de la Congregación de los Padres de Schoenstatt. Cuenta con una licenciatura en Teología y un doctorado en Comunicación y Literatura. Actualmente ejerce su ministerio en Miami, Florida, Estados Unidos, donde colabora en la pastoral de su parroquia y en Radio Paz de la Arquidiócesis de Miami.

Instagram: @HugoTagle

X (Twitter) : @HugoTagle

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